Capítulo 16
Postura y lenguaje corporal
Antes de que hables, tu cuerpo ya ha dicho cómo te sientes contigo mismo. La forma en la que ocupas el espacio determina si te perciben como sólido, inseguro, agresivo o confiable.
Tu cuerpo es tu primer mensaje
No puedes esconder tu lenguaje corporal. Incluso cuando intentas actuar con seguridad, tu postura, tu tono muscular y tus gestos delatan tu estado interno. La clave no es fingir confianza, es entrenar tu cuerpo para que exprese estabilidad real.
Presencia física
Un hombre con presencia no necesita moverse mucho ni levantar la voz. Su postura, su mirada y su calma ya llenan la sala.
Coherencia
Si tus palabras dicen “seguridad”, pero tu cuerpo dice “miedo”, la gente cree a tu cuerpo. La congruencia corporal es clave para la autoridad.
Lectura instantánea
En segundos evalúan si eres líder, seguidor, amenaza o recurso. Tu postura define en qué categoría te colocan.
Fundamentos de una postura poderosa
Una buena postura no es rígida ni militar. Es estable, abierta y relajada. Piensa en estos puntos como tu “checklist” básico:
- Columna neutra: ni encorvado hacia adelante, ni hiper-extendido hacia atrás.
- Pecho abierto: clavículas visibles, hombros hacia atrás y abajo, no hacia arriba.
- Mentón paralelo al suelo: evita mirar siempre hacia abajo o elevar demasiado la barbilla.
- Peso equilibrado: distribuye el peso en ambos pies, no colapses sobre una cadera.
- Respiración profunda: respiraciones lentas y diafragmáticas dan calma y claridad a tu expresión.
Gestos que suman / gestos que restan
Gestos que comunican estabilidad
- Mirada directa pero suave, sin esquivar ni taladrar.
- Movimientos contenidos: manos que acompañan el mensaje, no que lo dominan.
- Ritmo pausado al caminar y al sentarte; cero prisas innecesarias.
- Espalda que se mantiene erguida incluso al usar el móvil o el ordenador.
- Palmas visibles de vez en cuando: proyecta honestidad y apertura.
Gestos que destruyen tu presencia
- Encogerte de hombros al hablar, como pidiendo permiso para existir.
- Jugar constantemente con objetos: llaves, anillos, móvil, vaso…
- Cruzar brazos por inseguridad, no por comodidad.
- Mirar al suelo cuando saludas o te presentan a alguien.
- Hablar muy rápido, como si quisieras terminar cuanto antes.
Ejercicios prácticos de presencia
La presencia se entrena. No es teoría, es repetición. Incorpora estos ejercicios a tu día a día:
- 1. Entrada consciente: cada vez que entres en una sala, ajusta postura, respiración y mirada antes de cruzar la puerta.
- 2. Escucha firme: cuando alguien hable, mantén el cuerpo orientado, hombros relajados y contacto visual estable.
- 3. Pausa antes de responder: respira, cuenta 2 segundos, y luego habla. Proyecta control, no reactividad.
- 4. Caminar con intención: pasos firmes, ritmo medio, brazos relajados a los lados. Ni apurado, ni arrastrando los pies.
- 5. Espalda de referencia: cada vez que recuerdes, corrige la posición de tus hombros: hacia atrás y abajo.
“Tu cuerpo siempre está hablando en tu nombre. La pregunta es: ¿está contando la historia de un hombre en control… o de alguien que está pidiendo disculpas por ocupar espacio?”